← Volver
VOX Respalda a Machado en Santiago: Así se Acelera la Transición en Venezuela
Creando Noticias
Geopolítica  ·  Iberoamérica  ·  2026
Análisis Geopolítico Venezuela  ·  Santiago de Chile  ·  2026
Exclusivo

VOX Respalda a Machado en Santiago: Así se Acelera la Transición en Venezuela

La reunión entre Abascal y Machado en Chile durante la investidura de Kast, días después de la cumbre de Trump con 12 naciones en Miami, reordena el tablero iberoamericano de forma irreversible.

Venezuela está más cerca de su transición que en cualquier momento de los últimos veinte años. Y Santiago Abascal acaba de dejar muy claro en qué lado de la historia está España.

El mundo observa con atención un momento que pocos hubieran imaginado posible hace apenas dos años. Venezuela, ese país rico en recursos y empobrecido por décadas de totalitarismo chavista, se encuentra hoy en el epicentro de una reordenación geopolítica de proporciones históricas. Y en medio de ese torbellino, Vox, el partido de Santiago Abascal, se reunió con María Corina Machado en Santiago de Chile, en el marco de los actos por la toma de posesión del nuevo presidente chileno José Antonio Kast, y le expresó su apoyo político, abordando la situación venezolana y los retos de la oposición democrática.

No es un encuentro cualquiera. Es la materialización de una alianza que lleva años fraguándose desde las trincheras de la libertad iberoamericana. El encuentro se enmarca en la relación que Vox y la Fundación Disenso mantienen desde hace años con dirigentes iberoamericanos a través del Foro Madrid, una alianza internacional impulsada en 2020. Abascal no improvisa. Construye una red. Una red que hoy atraviesa continentes y que en Santiago convergió en un punto de encuentro que tiene nombre propio: la esperanza de una Venezuela libre.

La presencia de Machado en Chile adquiere un peso político adicional. Es una de sus primeras apariciones públicas en América Latina desde que salió de Venezuela el año pasado y desde que recibió el Premio Nobel de la Paz 2025. Una mujer que arriesgó su vida para salir de su país, que cruzó fronteras clandestinas bajo la amenaza de un régimen que no duda en perseguir y encarcelar a sus adversarios, ahora camina por Santiago rodeada de presidentes, reyes y líderes que reconocen en ella el símbolo más poderoso de la resistencia democrática latinoamericana.

Machado reveló que durante su trayecto de salida de Venezuela llegó a pensar que no iban a salir con vida, pero confió en las personas que arriesgaron su propia existencia para que ella pudiera cumplir una misión. Esa misión la trajo hasta Santiago. Y en Santiago, Vox estaba esperándola.

Pero el encuentro entre Abascal y Machado no ocurre en el vacío. Se produce en un contexto geopolítico que ha cambiado de manera vertiginosa en pocas semanas. Un contexto que tiene en Miami su punto de partida más reciente y en Santiago su más reciente escenario. ¿Qué está pasando realmente en el tablero iberoamericano, y qué papel juega España en todo esto?

Continúa

Miami, el punto de partida del nuevo orden iberoamericano

Para entender la reunión de Vox con Machado en Santiago, hay que mirar cuatro días atrás y cruzar el Atlántico hacia Florida. El presidente Trump reunió a líderes de doce países latinoamericanos en su club cerca de Miami, en la cumbre inaugural de la iniciativa denominada Escudo de las Américas. Entre los asistentes se encontraban los mandatarios Nayib Bukele, de El Salvador, y Javier Milei, de Argentina, dos de las figuras más influyentes del nuevo conservadurismo iberoamericano.

El mensaje fue contundente. Trump anunció el reconocimiento formal al gobierno de transición venezolano e informó sobre un histórico acuerdo relacionado con los recursos naturales del país. El proceso bilateral prevé tres fases: estabilización, recuperación y transición democrática, con una hoja de ruta orientada a la celebración de elecciones libres reconocidas internacionalmente. Además, anunció la creación de una coalición para combatir a los cárteles del narcotráfico en la región, remarcando que el objetivo de Washington es restaurar el dominio estratégico en el hemisferio occidental. Los doce mandatarios firmaron el acuerdo.

Cuatro días después, ese mismo impulso llegó a Chile con la investidura de Kast. Machado sostuvo encuentros con distintos líderes internacionales con el objetivo de impulsar apoyo para una transición democrática en Venezuela, siendo uno de los focos de atención de toda la ceremonia. Llegó a Santiago procedente de Washington, donde recientemente había mantenido una reunión con el presidente Donald Trump, calificado por ella misma como un aliado fundamental.

Mientras Pedro Sánchez guardaba silencio desde Madrid, mientras el gobierno español brillaba por su ausencia moral en el tablero venezolano, Machado lamentó públicamente la falta de liderazgo del ejecutivo español en esta materia, aunque subrayó que el pueblo español sí ha demostrado creer en los mismos ideales de una nación próspera, libre y democrática que el pueblo venezolano.

Ahí reside la diferencia. Sánchez pacta con regímenes. Abascal se reúne con quienes luchan contra ellos. Esa distinción no es menor. Es la línea que separa a quienes defienden la democracia de quienes la negocian según convenga.

La derecha iberoamericana se consolidaba como bloque en tiempo real, con Venezuela como telón de fondo y la libertad como bandera. ¿Y qué significa todo esto para el futuro inmediato de Venezuela y para la influencia española en América Latina?

Continúa

La transición ya comenzó: una hoja de ruta con nombre y apellidos

La transición venezolana no es ya una promesa lejana. Es un proceso en marcha, con actores definidos, una hoja de ruta trazada y un reloj que avanza. Machado insiste en que la transición en Venezuela ya comenzó y augura unas elecciones libres muy pronto. Desde la plataforma Vente Venezuela ya están trabajando de cara a un futuro proceso electoral, valorando positivamente expresiones populares en las calles venezolanas que eran impensables hace apenas dos meses.

A inicios de marzo, la opositora anunció que en las próximas semanas volvería a su país, donde se prepara, según sus propias palabras, para una nueva y gigantesca victoria electoral. No son palabras vacías. Son las palabras de una mujer que salió clandestinamente de Venezuela, recibió el Nobel de la Paz, se reunió con Trump en la Casa Blanca, habló con el rey Felipe VI en Santiago y recibió el respaldo explícito de Vox, todo en el espacio de tres meses.

La Fundación Disenso señaló que seguirán coordinando esfuerzos junto a sus aliados en Europa, Estados Unidos e Iberoamérica para que Venezuela recupere su soberanía y libertad. Esa coordinación no es retórica. Es arquitectura política concreta: el Foro Madrid conecta a partidos, fundaciones y gobiernos de orientación conservadora en ambos lados del Atlántico. Vox es su motor europeo más visible.

Machado sostiene que la única solución real para el flujo migratorio venezolano es una transición democrática efectiva, y que los venezolanos regresarán de forma voluntaria cuando termine el régimen que los expulsó. En Chile residen más de 669.000 venezolanos, dentro de un total de 7,7 millones que viven fuera de su país.

El apoyo de Vox a Machado no es solo un gesto de solidaridad ideológica. Es una apuesta estratégica por un orden iberoamericano donde la democracia liberal y la soberanía nacional prevalezcan frente a los modelos autoritarios de izquierda que han devastado Venezuela y amenazan a otros países de la región. Abascal lo entiende. Kast lo entiende. Trump lo ejecuta. Milei lo impulsa.

La pregunta que flota sobre todo esto es incómoda para muchos en Europa: ¿por qué España, la nación con mayor vínculo histórico y cultural con Venezuela, sigue mirando hacia otro lado desde el gobierno de Sánchez?

Continúa

España tiene mucho que decir: las enseñanzas de un momento histórico

La respuesta a esa pregunta no es cómoda para el gobierno español, pero sí es clara para quienes siguen la realidad con honestidad. Machado se reunió con el rey Felipe VI en Santiago y lo describió como un símbolo de unión tanto en España como en Latinoamérica, instando a que España asuma un liderazgo en la nueva geopolítica hispanoamericana y acompañe activamente los esfuerzos de los venezolanos para consolidar una transición hacia la democracia. El rey estuvo. El gobierno de Sánchez, en la práctica, no.

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció que está trabajando junto con Kast para abrir un corredor humanitario destinado a migrantes venezolanos. Mientras los líderes conservadores de la región construyen soluciones reales, el socialismo europeo debate vocabulario. La diferencia es abismal.

Para los ciudadanos que siguen esta historia desde España, hay enseñanzas concretas en todo esto. Primera: las alianzas internacionales entre fuerzas democráticas tienen un impacto real en la vida de millones de personas. El Foro Madrid no es un foro de retórica, es una plataforma que conecta a quien lucha en Caracas con quien legisla en Madrid. Segunda: la solidaridad con los pueblos que sufren bajo regímenes autoritarios no puede ser selectiva ni oportunista. Hay que tenerla cuando cuesta, no solo cuando conviene. Tercera: el modelo venezolano es un espejo en el que cualquier sociedad puede verse si cede sus instituciones al populismo. España no está lejos de ese espejo.

Kast ganó las elecciones presidenciales chilenas de 2025 tras imponerse en segunda vuelta, representando un giro político hacia la derecha en Chile luego del gobierno de Boric. Ese giro no es un accidente. Es la respuesta de sociedades que han visto lo que ocurre cuando la izquierda radical toma el poder sin contrapeso. Y ese mismo impulso está detrás del apoyo de Vox a Machado: la convicción de que la libertad no se hereda, se defiende.

Venezuela está más cerca de su transición que en cualquier momento de los últimos veinte años. Un proceso con reconocimiento internacional, respaldo de Washington, coordinación europea a través de Vox y el Foro Madrid, y una líder que ha demostrado con su propia vida que es posible desafiar al autoritarismo y sobrevivir. El final del régimen no tiene fecha exacta, pero la dirección ya no admite duda. Y Santiago Abascal, con esa reunión en Santiago de Chile, acaba de dejar muy claro en qué lado de la historia está España.

Creando Noticias · 2026 La libertad no se hereda, se defiende. Venezuela camina hacia su transición y España tiene la obligación moral de estar a la altura de ese momento histórico.