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Feijóo pactaría con Junts o PNV una moción de censura contra Sánchez | Creando Patria
Análisis Político

¿Quién se cree que Feijóo pactaría con Junts o PNV para echar a Sánchez?

Abril 2026 Redacción Creando Patria España · Política Nacional
La supuesta moción de censura del PP contra Sánchez con apoyo de separatistas no es una estrategia de cambio: es otra cortina de humo del bipartidismo para ganar tiempo al PSOE. La falsa oposición del PP lleva décadas engañando a los españoles con el mismo truco.

Hay momentos en la historia política de una nación en los que el mayor peligro no viene del enemigo declarado, sino del aliado que finge combatirlo. España lleva años atrapada en un juego de espejos donde la oposición aparente cumple, en silencio, la misma función que el gobierno al que dice combatir: mantener el sistema, proteger a las mismas élites y garantizar que el pueblo nunca encuentre una salida real.

Y en ese escenario, Alberto Núñez Feijóo acaba de protagonizar uno de los episodios más reveladores de su carrera política. Según informaciones publicadas por medios de referencia nacional, el líder del Partido Popular habría explorado la posibilidad de pactar una moción de censura contra Pedro Sánchez con fuerzas como Junts o el PNV, los mismos partidos independentistas y nacionalistas que han sido el sostén parlamentario del socialismo español durante toda la legislatura.

La pregunta que todo ciudadano consciente debería hacerse no es si eso es posible, sino por qué alguien que aspira a representar a los españoles no independentistas buscaría precisamente en ese territorio el camino hacia La Moncloa. La respuesta es tan incómoda como necesaria: porque no hay voluntad real de cambio, sino de alternancia.

Lo que se construye no es una salida al sanchismo: es una puerta giratoria entre dos versiones del mismo sistema.

Porque lo que se está construyendo no es una salida al sanchismo, sino una puerta giratoria entre dos versiones del mismo sistema. Y mientras ese teatro se desarrolla en los despachos de Madrid, millones de españoles siguen esperando que alguien los represente de verdad.

Continúa el análisis

La respuesta empieza a tomar forma cuando se analiza el historial concreto del Partido Popular en sus tratos con las fuerzas que supuestamente lo hacen imposible. No es la primera vez que el PP explora acuerdos con el nacionalismo catalán o vasco cuando le conviene a sus intereses de corto plazo. Lo hicieron en los noventa, lo hicieron en distintos gobiernos autonómicos y lo hacen ahora.

Lo que hace especialmente grave la información sobre una posible moción de censura pactada con Junts o el PNV es que desnuda el verdadero problema del bipartidismo español: no existe una oposición real al modelo de concesiones a los separatismos, sino una competencia entre dos partidos por ver quién gestiona mejor esas concesiones a cambio de poder.

Feijóo lleva meses utilizando la crítica al sanchismo como combustible electoral, pero sus movimientos en la sombra apuntan exactamente en la misma dirección que los de Sánchez: hacia Carles Puigdemont, hacia el lehendakari de turno, hacia la negociación permanente con quienes utilizan la amenaza de la ruptura como moneda de cambio.

En ese contexto, la moción de censura no sería un acto de regeneración democrática. Sería un traspaso de poderes entre dos actores que comparten el mismo manual de instrucciones. Y si eso ocurriese, España amanecería con un presidente nuevo y exactamente los mismos amos.

La alternativa real

Esa coherencia no abunda en la política española actual, pero tiene un nombre y una trayectoria verificable. Santiago Abascal y Vox llevan años advirtiendo exactamente de lo que ahora se confirma: que el PP no es una alternativa al sistema, sino una parte constitutiva de él.

Mientras Feijóo negociaba en privado posibles alianzas con los mismos partidos que han indultado, amnistiado y financiado el proyecto separatista, Vox mantenía en el Congreso una línea de acción que ningún ciudadano puede calificar de ambigua. Sin cesiones a los nacionalismos. Sin pactos con quienes quieren romper España. Sin letra pequeña que justifique lo indefendible.

El PP necesita a la izquierda separatista para gobernar tanto como la izquierda separatista necesita al PP para seguir siendo relevante.

Esa posición tiene un coste político en un sistema que premia la flexibilidad ideológica y castiga la coherencia, pero también tiene un activo que los partidos del establishment no pueden comprar: la credibilidad de quien dice lo mismo en público que en privado.

El intento de moción de censura que ahora se filtra como globo sonda no es más que la última demostración de que el PP necesita a la izquierda separatista para gobernar tanto como la izquierda separatista necesita al PP para seguir siendo relevante. Es una simbiosis que el ciudadano paga con impuestos, con cesiones territoriales y con la sensación permanente de que votar no cambia nada fundamental.

Lecciones y conclusión

Lo que España necesita no es un cambio de nombre en La Moncloa con las mismas condiciones estructurales de dependencia de los separatismos. Lo que necesita es una ruptura real con ese modelo, y esa ruptura tiene que venir de una fuerza política que no le deba nada a Puigdemont ni al PNV ni a ninguno de los actores que han hecho del chantaje territorial un negocio rentable.

El bipartidismo español tiene una capacidad extraordinaria para absorber el descontento, reformatearlo como novedad y devolvérselo al elector con un envoltorio diferente. Aznar, Zapatero, Rajoy, Sánchez, y ahora la promesa implícita de que Feijóo será distinto porque tiene diferente apellido. No lo será.

Cuatro lecciones para el ciudadano informado

  1. Observa los hechos, no los discursos. Examina no lo que los partidos dicen en mítines, sino lo que hacen cuando nadie los graba.
  2. Identifica los pactos reales. Cuando un partido de supuesta oposición explora alianzas con los aliados del gobierno al que dice combatir, no busca el bien común: busca su turno.
  3. Valora la coherencia a largo plazo. Es el único criterio que no se puede falsificar indefinidamente.
  4. Premia al que avisó antes. En política, quien te advierte de antemano y acierta merece más crédito que quien llega tarde con explicaciones.

Abascal avisó. Los hechos le están dando la razón. Y España, más temprano que tarde, tendrá que elegir entre seguir girando en la misma rueda o apostar por quienes llevan años señalando la salida.