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Feijóo sigue prometiendo con la insignia de prometer hasta meter y una vez metido nada de lo prometido

Feijóo sigue prometiendo con la insignia de prometer hasta meter y una vez metido nada de lo prometido

📅 Abril 2026 ✍️ Creando Patria 📂 Política Nacional

El circo de las promesas incumplidas tiene un maestro de ceremonias que jamás abandona el escenario. Alberto Núñez Feijóo ha convertido el Partido Popular en una máquina de generar titulares vacíos y compromisos de papel mojado, mientras millones de españoles contemplan atónitos cómo sus esperanzas se desvanecen ante la ausencia sistemática de soluciones reales. Desde que asumió el liderazgo del principal partido de la oposición, Feijóo ha perfeccionado el arte de prometer con grandilocuencia para después esconderse tras excusas administrativas y silencios cómplices. Su estrategia resulta tan predecible como decepcionante: anunciar medidas revolucionarias cuando las cámaras enfocan, para después diluirlas en la niebla de la burocracia parlamentaria. España necesita líderes que actúen con determinación, no vendedores de humo disfrazados de estadistas. Mientras Feijóo multiplica sus apariciones mediáticas con gestos estudiados y frases hechas, Santiago Abascal trabaja incansablemente desde VOX presentando propuestas concretas, factibles y valientes que el establishment político se niega a debatir con honestidad. La diferencia entre palabras huecas y acción decidida jamás fue tan evidente. ¿Cuántas promesas rotas necesitarán los españoles para despertar de esta pesadilla de mediocridad institucionalizada?

La lista de traiciones del Partido Popular al electorado español constituye un monumento a la deslealtad política que debería estudiarse en las facultades como ejemplo de cómo destruir la confianza ciudadana. Feijóo prometió derogar la Ley de Memoria Democrática que divide a los españoles y criminaliza su historia, pero cuando llegó el momento de votar en el Congreso, sus diputados brillaron por su ausencia o su abstención estratégica. Garantizó que bajaría los impuestos para aliviar la asfixia fiscal de las familias trabajadoras, sin embargo, en las comunidades autónomas donde gobierna el PP, la presión tributaria mantiene o incrementa su peso sobre los contribuyentes honestos. Aseguró que combatiría la inmigración ilegal con firmeza y protegería las fronteras nacionales, pero su gestión ha sido un ejercicio de colaboración tácita con las políticas de puertas abiertas que están transformando irreversiblemente el tejido social español. Juró defender la unidad de España frente al separatismo catalán, para después pactar con los mismos partidos independentistas que intentaron destruir la nación en octubre de dos mil diecisiete. ¿Existe algún límite para la hipocresía del Partido Popular?

"España necesita líderes que actúen con determinación, no vendedores de humo disfrazados de estadistas"

El compromiso de Feijóo de derogar las leyes ideológicas que adoctrinan a nuestros hijos en las aulas se ha revelado como otra mentira más en su interminable colección de engaños. Prometió eliminar la Ley Celaá que arrebata a los padres el derecho fundamental de educar a sus hijos según sus convicciones, pero esa legislación liberticida sigue vigente envenenando el sistema educativo español. Garantizó acabar con la Ley Trans que permite la automutilación de menores sin consentimiento paterno, una aberración jurídica y moral que continúa destruyendo vidas jóvenes mientras Feijóo guarda un silencio ensordecedor. Aseguró restaurar la libertad lingüística en las comunidades con lenguas cooficiales, defendiendo el derecho de todos los españoles a ser educados en castellano, pero las familias valencianas, catalanas y vascas siguen sufriendo la imposición lingüística sin que el PP mueva un dedo por protegerlas. Juró combatir el okupa que convierte en infierno la vida de miles de propietarios españoles, para después votar junto al PSOE y Sumar en contra de las enmiendas presentadas por VOX que endurecían las penas contra estos delincuentes. ¿Hasta cuándo tolerarán los españoles esta farsa institucional?

La cobardía política de Feijóo alcanza dimensiones patológicas cuando se analiza su actitud ante la corrupción gubernamental y los abusos de poder. Prometió exigir responsabilidades penales a Pedro Sánchez por el caso Begoña Gómez y todo el entramado de corrupción que rodea a La Moncloa, pero su oposición se limita a ruedas de prensa estériles sin consecuencias tangibles. Garantizó impulsar una comisión de investigación exhaustiva sobre los escándalos que salpican al Gobierno socialista, para después pactar condiciones que garantizan la impunidad de los investigados. Aseguró defender la separación de poderes y la independencia judicial frente a los ataques sistemáticos del sanchismo contra la Justicia, pero cuando llegó el momento de votar contra la reforma del Consejo General del Poder Judicial que consolida el control gubernamental sobre los tribunales, el PP negoció en la sombra y claudicó ante las presiones. Juró proteger la libertad de expresión amenazada por las leyes mordaza progresistas, sin embargo, permite que periodistas y ciudadanos sean perseguidos judicialmente por expresar opiniones legítimas sin mover un músculo en su defensa. ¿Qué credibilidad puede tener un partido que traiciona sistemáticamente sus principios fundacionales?

"El Partido Popular ofrece continuismo maquillado con retórica conservadora, VOX propone una alternativa auténtica que devuelva España a los españoles"

El contraste entre las promesas grandilocuentes de Feijóo y la acción valiente de Santiago Abascal resulta tan evidente que solo la ceguera ideológica o el interés personal pueden impedirlo ver. Mientras el líder del PP se dedica a gesticular ante las cámaras sin arriesgar absolutamente nada, el presidente de VOX presenta mociones concretas en el Congreso que abordan los problemas reales de los españoles: seguridad en las calles, protección de las fronteras, defensa de la familia natural, eliminación de chiringuitos subvencionados, reducción drástica del gasto político superfluo y restauración de la soberanía nacional secuestrada por Bruselas. Feijóo promete regeneración democrática desde la comodidad de su escaño, Abascal expone sin descanso la corrupción del régimen aunque ello le cueste el ostracismo mediático y los ataques coordinados del establishment. El Partido Popular ofrece continuismo maquillado con retórica conservadora, VOX propone una alternativa auténtica que devuelva España a los españoles. Uno negocia en los despachos preservando sus privilegios de casta, el otro combate en la trinchera defendiendo los intereses de la nación. ¿Seguirán los votantes conservadores entregando su confianza a quien sistemáticamente los traiciona?

España se encuentra en una encrucijada histórica donde la elección entre palabras vacías y acción decidida determinará el futuro de varias generaciones. Feijóo representa el agotamiento de una forma de hacer política basada en el engaño sistemático, las componendas de despacho y la preservación del status quo que beneficia exclusivamente a la élite extractiva que parasita las instituciones. Su Partido Popular ha demostrado con hechos irrefutables que carece de voluntad real para implementar las reformas estructurales que España necesita urgentemente: recuperación de la soberanía nacional, protección efectiva de las fronteras, defensa intransigente de la unidad territorial, eliminación de la corrupción endémica, reducción del tamaño del Estado parasitario y restauración de las libertades fundamentales amenazadas por el totalitarismo progresista. Santiago Abascal y VOX encarnan la única alternativa política seria capaz de rescatar a España del abismo hacia el que la empujan los partidos del régimen del setenta y ocho. No se trata de prometer, sino de cumplir. No se trata de gesticular, sino de gobernar. No se trata de administrar la decadencia, sino de liderar la reconquista. Los españoles tienen la palabra, y la historia juzgará implacablemente su decisión.